
Esta semana, una de las mágicas hacedoras, Amorina Muñoz, propone la consigna:
Cuántas veces jugamos con la idea de "estar en la cabeza de alguien"... sentir, pensar, actuar como esa persona. Cuántas veces de chicos jugamos a "ser como". Bueno, en la escritura, tal como en los sueños, está todo permitido, por eso las invito a escribir, en primera persona, sintiendo como alguien que admiren, amen, aborrezcan, o despierte tremendamente su curiosidad.Pero ojo, hay que ponerse en "la piel y la cabeza del otro", ¡si no este juego no tiene gracia!!!
Probemos a actuar entonces en ese escenario de papel, dejémonos llevar por las palabras a otro ser y otro sentir.
Frecuento este laberinto de arenas
ResponderEliminarperdido en las fatigadas llanuras.
Somos habitantes de una cosmogonía baya,
hijos de un demiurgo ciego y sin cordura.
Por una huella que se bifurca al oeste
quiso el destino enfrentarme al aleph
que concilia la tragedia infinita del agua
y el milagro secreto del caldén.
(En la cabeza de Borges situándolo en estas pampas)
Y recuerdo a mi padre,cuando nos traía esos mágicos libros donde los caballeros con armadura y las damas con amplios vestidos y largos cabellos entrelazados con guirnaldas de flores, vivían amores a veces imposibles.
ResponderEliminarY a mamá, sentada junto al fuego de leños en la cálida cocina de nuestra casa en medio de las sierras cordobesas, pintando sus acuarelas o remendando medias de niños que habían saltado entre las piedras del arroyo (tareas disímiles si las hay pero que mamá hacía con el mismo amor y pasión). Y a mí misma,con mis hermanos, escapándonos con los dedos pegoteados del dulce de membrillos que hacía la abuela y que dejaba enfriar en la ventana que daba al patio con aljibe, bien a la vista, para que se lo "robáramos" y saliéramos corriendo como quien ha hecho una gran hazaña.
Y ahora ya de grande,después de haber vivido amores y desamores, fracasos y éxitos,escribiendo mis historias de casas con jardines, de damas apasionadas y valientes que no temieron luchar por un amor,de cosas cotidianas pero no por eso menos maravillosas...
(En la cabeza de Cristina Bajo,escritora cordobesa, autora de "Tú que te escondes"; "El jardín de los venenos" y otras maravillas.
Un par de manos recogiendo arcilla,
ResponderEliminarbuscando en el corazón de la tierra
esa sustancia informe
que puede convertirse en cántaro, vasija, mortero...
Eso soy,
junto al agua y al fuego,
una pequeña hacedora
que con un poco de materia
le da forma al universo.
(En la cabeza de una artesana norteña)
Querido pequeño ser: he tenido este fin de semana la exquisita sensación de involucrarme en una relación sexual que me hace extremadamente feliz sin condenarme el alma. Él es algo menor que yo pero con una inteligencia aguda y un cuerpo enérgico que mueve con certeza en cualquier ámbito transformándolo todo.
ResponderEliminarNunca hablamos de nosotros, sólo somos cómplices de risas, lecturas, placeres y lugares que deseamos explorarnos. Desde el instante que lo vi sentí un sugestiva atracción y reconocí en sus ojos el mismo deseo sublime de hacer el amor que me socavaba. Sé que esto es pasión, pequeño ser, sólo estoy buscando la felicidad en ese otro, mientras que el amor busca la felicidad del otro.
Escribo esta carta embriagada aún el ardor de su cuerpo, sabiendo que podrás entenderlo porque es el sentimiento de libertad que compartes conmigo, sin exigencias ni chantajes. El secreto de la felicidad en el amor, querido ser, consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
Hasta siempre querido pequeño ser. Te ama tiernamente, tu Castor.
(En la cabeza de Simone de Beauvoir, escritora y filósofa francesa)
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarLucena, Alicia, Graciela y María Andrea: gracias por compartir sus producciones.
ResponderEliminar