
Lo emocionante para nosotros en este tipo de producciones era la certeza de que para bien o para mal, representaban algo que no era posible por el trabajo de una sola mente, y poseían un grado excepcional en la calidad de "devaneo", tan propio de la poesía. (André Breton sobre el "Cadáver exquisito")
Ella callaba pero intuía lo que se avecinaba. Lo palpaba en el aire, en los sonidos apagados, en el aroma indefinido que se colaba por los menores resquicios y hasta en el brillo febril de los ojos de Charlotte.
Todo daba a entender que esos bellos he inagotables momentos de felicidad ya no volverían. Habían pasado a ser parte de un anhelado deseo
Las ventanas estaban cerradas y dentro de la casa palpitaba un profundo silencio. Sólo sus recuerdos hacían etallar, por momentos, esa música celestial que la estremecía...
Cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo se sintió una princesa despertando en el infierno. Intento darle un sentido a la atroc idad de los hechos.
Charlotte también lo sabía. Aunque intentaba controlar su cuerpo el alma turbada se le escurría por esos ojos espantosamente espejados.
Ese rasgo intuitivo, una vez más le jugaba en contra. Aún antes de producidos los hechos esas mismas sensaciones le advertían lo que estaba por acontecer.
A veces, sólo a veces le servía para el disfrute, y la sorprendía ese estadío casi inconsciente de bienestar que se anunciaba. Después era dejarse llevar para el goce.
Pero, la mayoría se parecía a esto. Alertas desde lo recóndito la ponían a la defensiva , espectante, sombría, ensimismada. A la simple espera de lo inevitable.
y, desafortunadamente para Charlotte, lo inevitable estaba a punto de suceder.Por primera vez para ella...
Ella sintió asco y pena. Asco por el padre envilecido y deleznable al cual los hados o dioses ciegos las habían encadenado. Pena por Charlotte, porque el ultraje ya estaba naturalizado, era una "cuestión de familia",pero el crimen no. Y la culpa es otra condena humana de la que siempre es difícil zafar. Lástima por Charlotte, pobrecita adolescente de espantosos ojos espejados que no quieren mirar. Ahora ya se cierran...es mucho rojo para ellos. Y la voz de papá dejó de reptar para agonizar.
Ella callaba pero intuía lo que se avecinaba. Lo palpaba en el aire, en los sonidos apagados, en el aroma indefinido que se colaba por los menores resquicios y hasta en el brillo febril de los ojos de Charlotte.
ResponderEliminarTodo daba a entender que esos bellos he inagotables momentos de felicidad ya no volverían. Habían pasado a ser parte de un anhelado deseo
ResponderEliminarLas ventanas estaban cerradas y dentro de la casa palpitaba un profundo silencio. Sólo sus recuerdos hacían etallar, por momentos, esa música celestial que la estremecía...
ResponderEliminarCuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo se sintió una princesa despertando en el infierno. Intento darle un sentido a la atroc idad de los hechos.
ResponderEliminarCharlotte también lo sabía. Aunque intentaba controlar su cuerpo el alma turbada se le escurría por esos ojos espantosamente espejados.
ResponderEliminarEse rasgo intuitivo, una vez más le jugaba en contra. Aún antes de producidos los hechos esas mismas sensaciones le advertían lo que estaba por acontecer.
ResponderEliminarA veces, sólo a veces le servía para el disfrute, y la sorprendía ese estadío casi inconsciente de bienestar que se anunciaba. Después era dejarse llevar para el goce.
Pero, la mayoría se parecía a esto. Alertas desde lo recóndito la ponían a la defensiva , espectante, sombría, ensimismada. A la simple espera de lo inevitable.
y, desafortunadamente para Charlotte, lo inevitable estaba a punto de suceder.Por primera vez para ella...
ResponderEliminarElla sintió asco y pena. Asco por el padre envilecido y deleznable al cual los hados o dioses ciegos las habían encadenado. Pena por Charlotte, porque el ultraje ya estaba naturalizado, era una "cuestión de familia",pero el crimen no. Y la culpa es otra condena humana de la que siempre es difícil zafar. Lástima por Charlotte, pobrecita adolescente de espantosos ojos espejados que no quieren mirar. Ahora ya se cierran...es mucho rojo para ellos. Y la voz de papá dejó de reptar para agonizar.
ResponderEliminar¿Qué se va con esta vida? ¿Qué dolorosos ultrajes quedan atrás entre heridas sangrantes y sugestivos porvenires posibles?
ResponderEliminarNunca se sabrá. Nunca lo sabrán ni ella,ni Cahrlotte, ni el padre de corazón de piedra. Lo único certero ahora es que la destrucción ha llegado.¿Será que más allá hay sólo un abismo? Ese abismo profundo que los traga a todos...
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